Muchas familias acuden a la playa armados con rastrillo, pala, cubo y moldes para sentarse y jugar; unas veces agachados en la arena de la playa y otras de rodillas. El juego suele comenzar llenado el cubo con arena mojada para verterlo y convertir el molde de arena en las torres del castillo, los muros de los castillos los solemos construir con la ayuda del rastrillo en el que se acumula arena.
Tanto la arena como el agua son elementos que fomentan el crecimiento, estimulan los sentidos y el desarrollo, y ayudan a la coordinación motora de nuestros hijos; es un juego que les ayuda a compartir con otros niños a través del aprendizaje de vocabulario y del lenguaje, a parte de hacerlos más creativos en la manera que quieren darle forma a la arena.








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