
Cuantas veces hablando con otros padres hemos oído frases como “no quiere irse a dormir, no se deja vestir, no hace caso, tiene rabietas, se enfurece cuando le dices que no, hace berrinches, no acepta limites, etc… Ya no sabemos que hacer”. Aunque resulta paradójico debemos tener en cuenta que la rebeldía, las rabietas o los berrinches son signos expresivos y positivos de la formación de su personalidad.
El primer paso para abordar el tema de las rabietas es reconocer lo complicado que resulta para los padres verselas con un niño que a pesar de la inmadurez, torpeza e impulsividad propia de la edad, intenta comunicar su gusto, necesidad, sus ganas, vitalidad, ritmo o desacuerdo como puede. No se trata de apagar su expresividad, ni tampoco dejarlo libre en sus impulsos; cualquiera de estas dos posiciones pueden volverse destructivas.









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