
A continuación te seguimos proponiendo ideas para convertir el libro en un instrumento de diversión para tu hijo.
– Haciendo teatro: Es hora de sacar el baúl de los recuerdos; unos guantes, un sombrero, cinturones, un chaleco o un collar de plástico. Cualquier ropa antigua sera el perfecto disfraz, también ayudara un set de maquillaje infantil para caracterizar unos bigotes, unos coloretes o una cicatriz.
– El super detective: Si lo que se pretende es desarrollar su atención, solo hay que proponerles que sean unos “Super detectives”. El juego consiste en buscar pistas secretas; pueden ser colores, palabras que empiecen por la “A”, la “B”, palabras en plural, en masculino, femenino, palabras que se escriben con “H”. Podemos establecer un limite de tiempo o de palabras y al final pensar en una gran recompensa; su postre favorito, unas “chuches”…
– Creando o inventando otro final: Seguro que hay algún libro con un final poco divertido, así que la solución es tratar de inventar entre toda la familia el desenlace perfecto. Cada uno aporta su idea y entre todos de decide que “trocito de historia” es la mejor. Es una forma de conversar sobre un libro, sus personajes, las distintas situaciones, los personajes y el contexto.





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