
Las heridas de los niños son generalmente el resultado de caídas que causan agresiones en la piel y tejidos subcutáneos, su gravedad o importancia depende de como se hayan producido. Las heridas más comunes y también menos graves son las erosiones; desprendimientos de las capas superficiales de la piel que dejan al descubierto vasos sanguíneos de pequeño calibre produciendo una hemorragia capilar.
En la erosión se pueden quedar pequeños fragmentos del material con el que se ha producido el encontronazo; asfalto, granos de arena u otros; estas heridas son típicas de rodillas raspadas o codos pelados. En los niños las caídas accidentales se manifiestan en las partes más prominentes del cuerpo como brazos y piernas, produciéndose al hacer deporte, en juegos en los que es necesario correr, paseando en bicicleta o jugando con los patines sin protección.
Antes de atender una herida, debemos saber diferenciarlas entre heridas limpias; aquellas en las que se observa claramente si hay o no cuerpos extraños o restos del material agresivo, y heridas sucias, donde colocaríamos el resto. Cuando la herida no esta demasiado sucia y se cura adecuadamente con un lavado cuidadoso y la aplicacion de antisépticos, no suele ocasionar más problemas, cicatrizándose en una semana.





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