
El sueño infantil cumple una función reparadora y reguladora en el organismo, es esencial para el control de la energía y la temperatura corporal. El sueño restaura y reabastece los procesos corporales que se han dañado durante el día, cuando nos referimos al sueño infantil solemos hacerlo al periodo nocturno o diurno durante el cual nuestros hijos descansan, organizan y asimilan lo aprendido y visto; inician y ejercitan su independencia del mundo exterior y de sus padres, maduran psíquica y fisicamente por un tiempo variable.
Las fases del sueño del bebé se dividen en dos; el REM (sueño de movimientos oculares rápidos), es la fase activa del sueño en la que el cerebro permanece activo, aunque también es la más corta. La no REM o sueño no REM, suele ser la fase profunda y tranquila del sueño, siendo también la más larga. Por otro lado están las etapas del sueño que se dividen en cuatro etapas, cada vez más profundas.
Cada una de estas etapas dura cerca de 90 minutos, obedeciendo siempre a un mismo orden; sueño REM (corto y liviano) y el no REM (largo y profundo), todos los bebés pasan por ciclos de sueño superficial y profundo durante una misma noche.





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