
Los cambios en nuestros hijos pueden producirles al igual que a cualquier persona, cierta ansiedad ante lo desconocido. Pero debemos ayudarles a tomarlos con tranquilidad ya que no cuentan con la madurez necesaria y no son capaces de valorar o sospesar las situaciones que van a vivir. Para los niños los padres somos sus bases y sus raíces, somos quienes les podemos ofrecer la confianza que necesitan en estos momentos de cambios.
Todas las familias pasamos por cambios como cambios de colegio, mudanzas, muerte de algún familiar, enfermedad o separación. Según sea el equilibrio familiar nuestros hijos se verán más o menos afectados, incluso los más pequeños podrían experimentar ciertos síntomas por alguna de las anteriores circunstancias como aislamiento, dificultades de aprendizaje, cambios anímicos, etc…
Nuestros hijos por lo general tienen una gran capacidad de adaptación ante estos estados, siempre y cuando sus bases o raíces que somos sus padres, sigamos inmutables. El lugar donde estamos o las personas que nos acompañan pueden ser importantes para nuestros hijos, pero superar el cambio y volver a la normalidad sin que aparezcan trastornos psicológicos depende de ciertas cosas inamovibles como una buena relación con los padres o proteger su situación personal y emocional.





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